Tengo 26 años vivo en Santiago, soy bailarina en silla de ruedas desde los 10, estudie trabajo social porque tenía la necesidad de ayudar a las personas con discapacidad en hacerse visibles, creo que ese es mi mayor acto de activismo Actualmente trabajo para la Corporación de Espina Bífida condición que yo también tengo. Siento que a lo largo de mi vida he sido privilegiada en cuanto a otras realidades de personas con mi misma condición quienes han vivido constantes episodios de discriminación. Por eso es que ahora desde mi profesión quiero contribuir con las diversas experiencias que conozco tanto personal como de mis cercanos con discapacidad, realizar acciones y dar propuestas para que cada día chile se convierta en más humano y empático, ya que todos vivimos en sociedad y de nuestro derecho participar en igualdad de oportunidades. Quiero demostrar que no solo es suficiente las ganas sino que es muy relevante los distintos contextos en los que nos desarrollamos.